Internet en el aula

La disponibilidad de internet en el aula aporta una potente herramienta didáctica que provoca tantas esperanzas pedagógicas como recelos. Disponer de un medio con tanta información a la distancia de un clic pone a disposición de nuestros alumnos y de nosotros mismos una biblioteca universal. No sé si alguna vez se acabará el libro impreso (aunque a estas alturas las ediciones impresas de libros de texto –que no de consulta– tendrían que ser una especie en vías de extinción sin protección alguna) lo que sí tengo claro es que la lectura y la escritura en pantalla serán, a lo largo del siglo XXI, la forma más habitual de leer y escribir. Buena parte de la cultura escrita está en las bibliotecas, es cierto, pero no lo es menos que buena parte de la cultura escrita también está en Internet y no sólo eso, todas las nuevas formas de cultura escrita que han nacido desde finales del siglo XX y seguirán apareciendo en el futuro están antes la red que en las bibliotecas.

Hay muchos literatos, investigadores, científicos, filósofos... desconocidos publicando en el ciberespacio, pero cada día son más los creadores conocidos que publican sus obras en la Web. La aparición de algunos libros completos y de muchos primeros capítulos que las editoriales o los propios autores proporcionan a los lectores para promocionar las ediciones, están cambiando la forma de leer y la de elegir libros y crea un desasosiego inquietante entre los que gustamos de tocarlos y tememos su desaparición paulatina. Pero paralelamente surgen movimientos de intercambio de libros físicos entre personas desconocidas, ediciones digitales, piratas o legales, se mueven constantemente por la red y fenómenos como el Book Crossing (dejar libros en lugares determinados para que otras personas los encuentren y los lean), que convierten nuestras ciudades en bibliotecas urbanas, serían imposibles sin la existencia de Internet y están adquiriendo tanta importancia que no sería descabellado convertir los espacios escolares en ámbitos de aprendizaje de esta práctica.

Nuestros alumnos y nuestras alumnas, como el resto de la sociedad, también los y las docentes, empleamos menos que antes las enciclopedias y los libros de consulta. Navegamos por las estanterías del ciberespacio para buscar información, antes de buscarla en las fuentes tradicionales, incluso, si no la encontramos, buscamos las fuentes tradicionales también a través de Internet.

La universalización del teléfono acabó con la comunicación epistolar y los buzones de las casas sólo reciben facturas, recibos y propaganda. La llegada del teléfono móvil y su generalización entre los jóvenes creó una nueva forma de comunicación escrita: los SMS con un lenguaje propio; la extensión de internet y sus herramientas ha devuelto a la comunicación escrita un lugar predominante y al género epistolar un nuevo desarrollo. Escribimos correos electrónicos sin haber sido formados para ello; nuestros alumnos llegaron al chat mucho antes que nosotros, y tomaron un territorio sin adultos y sin escuela creando su propio lenguaje y su propia forma de relacionarse. Cuando nos quisimos dar cuenta ya era tarde y la misma Begoña que escribiría esta postal hace unos años, contaría hoy a Andrea sus impresiones sobre el tableau II de Mondrian de otra forma:

 

Pero disponer de internet en el aula no es sólo utilizar el explorador para navegar o google para buscar información, que son las funciones más habituales que empleamos.

  • La llegada de la web 2.0 ha convertido la red en un lugar de creación de contenidos de gran utilidad tanto para los docentes como para el alumnado, mediante herramientas de uso sencillo para las que podemos utilizar un sin fin de complementos con los que dar formas diferentes a nuestra construcción de contenido.
  • Por otra parte es un lugar de comunicación: el correo electrónico, el chat y los foros se han convertido en herramientas, aunque presentes, ya tradicionales que están siendo sustituidas por las redes sociales como lugares de encuentro. Y esto, aunque no acabemos de asumirlo, es una realidad indudable.
  • Comunicarse nos lleva a la posibilidad de compartir nuestras creaciones y de colaborar con otras personas a la hora de crearlas y esa posibilidad también existe en internet y está a nuestra disposición.